Comienza
la reunión con una inquietud en relación al “atravesamiento del fantasma” Claris
pregunta ¿es este un concepto de Lacan o de Miller?
Daniel:
Lacan no lo plantea así en ningún lado, pero es un concepto interesante. Lo
importante es no hacer consigna de eso.
Hernán:
Habla de “travesía”.
Daniel:
Haimovich trabaja la cicatriz en el fantasma, la cicatriz de lo que no está, en
referencia a la película “The Truman show”. Dicho atravesamiento implicaría
atravesar “la cicatriz” de lo que no está, es la presencia de lo ausente; es el
punto de sustracción que tiene muchas maneras de nombrarse:
-la
mancha en el cuadro.
-el
lunar.
-la
anamorfosis.
Es
esa imagen familiar que se transmuta en algo siniestro.
Hernán
sugiere ver “Blow up”.
Marcelo:
se puede ejemplificar con La botella de Klein donde hay un punto que divide el
adentro y el afuera.
Daniel:
ese “punto abierto” para los topólogos que tiene un borde que está adentro y
afuera. La exclusión interna.
Marcelo:
la tendencia neurótica implicaría cerrar ese círculo, dando lugar a garantías y
certezas.
Retomando
la última reunión, vuelven los interrogantes en relación a la histérica.
¿A
qué otro sostiene la histérica?
Claris:
sostiene al Otro, no al otro.
“El
goce es aquí un absoluto, es lo real, y, tal como lo definí, es lo que vuelve
siempre al mismo lugar.
Si
lo sabemos, es debido a la mujer. Este goce es tal que en origen sólo la
histérica lo pone en orden lógicamente. Ella es en efecto quien lo plantea como
absoluto. Y así revela la estructura lógica de la función del goce. Porque si
ella lo plantea de este modo, razón por la cual es una verdadera teórica, es a
costa suya. Justamente, la histérica es rechazada por plantear el goce como
absoluto, por no poder responder más que desde el ángulo de un deseo
insatisfecho respecto de ella misma.” (p. 195)
Daniel:
la apuesta de la histérica es al deseo como insatisfecho y más aún, al goce
como absoluto, por lo tanto todo es insatisfacción.
Hay
una referencia al más allá del goce como absoluto.
Podemos
pensar en un punto de equívoco del párrafo que nos convoca a una decisión de
lectura:
Por
un lado, hay un goce absoluto y ella es la única que lo puede revelar; y por
otro, este goce es tal que sólo la histérica lo pone en orden lógicamente. Es
decir, es aquella que con sus síntomas y su deseo insatisfecho nos hace pensar
que hay un padre todo poderoso, potente, Otro sin tachar, un goce absoluto. Esta
es toda la función de la neurosis sobre todo en la histeria. El deseo
insatisfecho de la histérica no sólo hace referencia a la cuestión estructural,
en el sentido de todo deseo es insatisfecho en la histeria y en la neurosis
obsesiva todos deseo es imposible. No sólo hace referencia a la estructura sino
que esa insatisfacción revela que hay tanta insatisfacción que es así como se
presenta y por eso es rechazada porque ella está jugada a otra cosa, en la
escena donde hay un padre absoluto, un padre potente.
Marcelo:
¿Cómo lo podemos pensar esto? Lacan propone el goce de la privación donde
también hay un goce ahí, sin que sea absoluto.
Daniel:
piensen en Pegan a un niño.
Freud
lo descubre en el Hombre de los lobos, donde el paciente se hacía pegar por el
padre.
El
goce no está, por lo cual se goza siendo pegado, ¿cómo? En el fantasma. El
castigo, fantasmáticamente, hace consistir un goce que no está. Hacerse pegar
implica un deseo masoquista, respecto del padre: que me pegue porque me hace
gozar. Provocación como llamado a la paliza. No en el sentido de ser culpable
de algo y ser castigado, sino de ser amado.
Claris:
¿es el goce del fantasma?
Daniel:
es el goce EN el fantasma. Miller lo plantea en Sutilezas del análisis (p. 173,
174). Hace un desarrollo del fantasma y una lectura de pegan a un niño.
“Esos
goces” en términos de absolutos, están planteados como una creación neurótica
para que en algún lugar haya un padre gozador (Totem y Tabú) ó impotente
(histeria, obsesión).
Claris:
en relación al fantasma yo lo llamaría intento de recuperación de goce y de
plus.
Daniel:
plus como recuperación y como causa del deseo.
Hernán:
Lacan plantea que el fantasma neurótico se caracteriza, por sustituir el a, es
decir el sustituto parcial del goce que no hay, por una D. Lo hace por el
circuito de la demanda en el que encontrás un otro absoluto, un ideal…
Daniel:
Transforma el deseo por la demanda ¿por qué se caracteriza el objeto neurótico?
(en ese momento vinculado al objeto metonímico) por reemplazar ese plus de
goce, el sustituto parcial del goce que no hay, lo reemplaza por la demanda,
por la demanda y su circuito. En éste encontramos al padre como gozador,
padre de la horda.
Lo
podemos pensar con el Modelo del Toro en el que al agujero central no se sabe
que se está bordeando también.
El
neurótico lo trasforma en demanda, demanda ardiente.
Continuando
con el texto:
1-a
“El
enunciado del inconsciente tal como acabo de escribirlo lleva la marca del a en el nivel en que falta el saber, en
la medida en que no se sabe nada de este absoluto. Esto es incluso lo que lo
constituye como absoluto. Y es que no está ligado en el enunciado.” (p. 196)
Pelea
con Hegel sobre el saber absoluto.
Marcelo:
¿tiene que ver con el UNO, en términos ideales? Siempre implica un todo. La tendencia
del ser humano es a pensar estas
imágenes como completas.
Daniel:
1-a es la manera de escribirlo.
Juan:
1-a es unario, pura diferencia.
Daniel:
en la repetición cae el a.
Marcelo:
¿En un fin de análisis se puede aceptar que el Otro es así?
Daniel:
No implica una aceptación, esto ocurre en acto. Implica ese etravesamiento del
fantasma del que hablábamos.
Marcelo:
es un franqueamiento.
Daniel:
esquema La nasa por la que entra algo pero también sale algo, diferente. El a no es restituible. El objeto a es la
única intersección entre el Otro y el sujeto.
Marcelo:
esa es la lógica de la adicción. Siempre una más.
Claris:
¿por qué saber y a los pone juntos como si fueran sinónimos?
“No
los dejo en el nivel de un puro y simple enigma, puesto que introduje el saber
con el término a. Es decir que toda
manipulación posible de la función del saber debe efectivamente sostenerse en
la articulación ya delimitada lo suficiente del objeto a.” (p. 186)
Juan:
es uno con a, uno con el otro. El saber junto con el a.
“Pero
la enunciación en su parte inconsciente afirma que eso es el deseo como falta
del 1. Ahora bien, esto no garantiza de ningún modo que sea así. Esto no
garantiza que la falta del 1 sea la verdad. Nada garantiza que no sea la
mentira. Incluso por eso Freud señala en el Entwurf
que la concatenación inconsciente
parte siempre de un proton pseudos,
lo que sólo se traduce correctamente, cuando se sabe leer, por la mentira soberana. Si esto se aplica a
la histérica, sólo es en la medida en que ella ocupa el lugar del hombre.” (p.
196)
Daniel:
vuelve sobre la histérica.
Claris:
la verdad tomada como efecto de sentido, no como absoluta como es para los
filósofos.
Daniel:
verdad que se dice mintiendo.
Hernán:
la verdad descentra el saber, en un sentido Hegeliano. Cuando aparece la verdad
se descentra el saber.
Por
ejemplo cuando se produce un fallido: cuando éste se produce hay una verdad en
juego de la que uno no sabe qué quiere decir. Se sustrae el contenido de la
verdad, apunta a la ruptura para mostrar que podrías decir otra cosa.
Lo
importante es que uno no sabe lo que dice.
Daniel:
en el fallido se sustrae el contenido de lo que se dice.. Lo importante es la
ruptura, para mostrara que podrías decir otra cosa.
Hernán:
es el sujeto, en tanto sustancia que se manifiesta.
Daniel:
hay un punto de responsabilidad en juego “usted lo ha dicho”. Es un momento de quiebre en el que el
sujeto es el quiebre, ni una ni otra: “usted es la propia fractura”.
(A
Daniel le encantó la frase!!)
Marcelo:
eso es lo insoportable.
“En
efecto, si la unión sexual implicara al mismo tiempo que su fin la
satisfacción, no habrá que esperar ningún proceso subjetivo de ninguna
experiencia, entiéndase no de las que en el análisis aportan las
configuraciones del deseo, sino las que, más allá, en este terreno ya explorado
y practicado, se consideran las vías de una ascesis donde algo del orden del
ser puede llegar a realizarse.” (p. 196)
Daniel:
plantea permanentemente el menos en la satisfacción. El uno que no une.
Claris:
¿qué es ese “algo” que se satisface? El sujeto, la pulsión…
Juan:
el punto es que la pulsión se satisface. Eso se satisface.
Daniel:
es lo neutro.
Daniel:
Lacan dice: el sujeto se satisface. Es enigmático el “cómo”.
Claris:
a través del fantasma podría ser una respuesta.
Hernán:
sí pero la pulsión es mítica.
Marcelo:
¿de qué sujeto hablamos?
“Como
el propio Freud escribió, la pulsión es sin duda mitológica. Pero no lo es la
suposición de que un sujeto se satisface en ella. Ahora bien, esto no es
pensable si no se implica ya en la pulsión cierto saber de su carácter de
sustituto sexual.
Sólo
que ¿qué quiere decir no es pensable?
Las cosas pueden ir tan lejos que se llegue a interrogar el efecto del
pensamiento como sospechoso. Quizá no sepamos absolutamente de lo que significa
sustituir lo sexual. La idea misma de
lo sexual puede ser un efecto del pasaje de lo que está en el corazón de la
pulsión, a saber, el objeto a.” (p. 194)
Juan:
pulsión como mitológica y como metáfora de lo sexual, como sustitución de lo
que no hay, no hay relación sexual.
Daniel:
1°
La mitología tiene una presencia porque hay un sujeto que se satisface en la
pulsión.
2°El
sujeto que se satisface en ella es el sujeto atado, ligado al fantasma.
3°El
sujeto ligado al objeto en el fantasma es el efecto del movimiento del circuito
pulsional, del montaje pulsional. Fantasma anclado carnalmente en la pulsión
que deja de ser mitológica en tanto hay un sujeto que se satisface en él.
La
satisfacción del sujeto en la pulsión, que para Lacan no es mítica, sino real,
que obtiene el sujeto en el fantasma, es sustituto sexual porque hay pedazos de
cuerpo, porque no hay relación sexual.
¿Por
qué es sexual la pulsión de Freud? Este es el punto que hay que vincularlo al
seminario 11. La realidad sexual del inconsciente.
Porque
se obtiene placer sexual, erótico, en las partes del cuerpo, en las zonas
erógenas, cuerpo recortado por el significante.
La
pulsión es sexual porque está en lugar de la relación sexual que no hay, como
sustituto.
“¿Acaso
no sabemos que para abstenerse en sus millones de especies las necesidades de
la conjunción, la naturaleza no parece necesitar recurrir siempre al goce, ese
goce que aquí sólo se destaca por la exclusión, en cierto sentido, de algo que
representa la naturaleza femenina?” (P.
197)
“La
sublimación está con la pulsión, pero una pulsión que califica de zielgehemmt, desviada de su fin,
traducimos nosotros.
Ya
intenté articular lo que ocurre con ese fin. Tal vez haga falta en efecto
asociar, en lo que respecta al fin, el recorrido de la mira para ver más claro.
Pero ¿qué necesidad de tales argucias después de lo que expuse hoy ante
ustedes? Nada más fácil que ver satisfacerse la pulsión fuera de su fin sexual.
Este fin más allá de cómo se lo defina, está fuera del campo de lo que
esencialmente se define como el aparato de la pulsión.” (p. 198)
Daniel:
Algo del goce femenino queda excluido.
Claris:
¿por qué lo denomina aparato de la pulsión?
Daniel:
lo denomina así a modo de burla a los aparatos de goce.
Claris:
en este párrafo parece como si la pulsión hubiera encontrado un objeto.
Juan:
me parece que va en el sentido de satisfacer a partir de la sublimación por
ejemplo a través del arte. La pulsión con un carácter creativo, desplegada en
otro campo, distinto de lo sexual como fin.
Daniel:
no está hablando del objeto, está hablando del fin
Juan:
cualquier cosa puede ser objeto.
Claris:
la pulsión desviada de su objeto no del fin. La satisfacción es en el
recorrido.
Hernán:
los objetos sublimatorios que propone son objetos que alojan un vacío.
“Algo
se satisface en la pulsión.
¿Qué
lograría, pues, satisfacer la pulsión, cuando Freud nos la sitúa como un
montaje –fórmula que siempre subrayé como esencial para la pulsión- de los
cuatro términos siguientes –la fuente, el empuje, el objeto y el fin? hoy
discutiremos este fin precisamente porque en la sublimación la pulsión está
inhibida en cuanto al fin, ya que se elide el fin sexual.” (p. 203)
Este
párrafo genera ciertas confusiones.
Hernán:
satisfacer una pulsión desviándola de su fin sexual sería con metas socialmente
aceptadas.
Juan:
retomando el concepto de exclusión interna pienso que aún en eso socialmente
compartido internamente hay algo irrepresentable. Porque crear algo socialmente
compartido implica sublimar creando por ejemplo un objeto artístico pero aún
así queda un resto en relación al goce que esté en juego.
Daniel:
tal vez la sublimación es una manera de saber que no hay objeto de la pulsión,
que la satisfacción se la encuentra en cualquier cosa.
Daniel:
la palabra sublimación viene de la alquimia, de trasformar una materia en otra.
Hernán:
la palabra implica elevar. Los alquimistas apuntaban a transformar la materia
para que llegue a su punto de perfección. El fin último era que el alma llegue
a su punto de perfección. Ese momento de ascensión en los niveles de perfección
se llama sublimación.
Daniel:
sublimación en relación a la repetición y a la diferencia. Se repite porque hay
una satisfacción en juego. Si sublima introduce un objeto nuevo, ahora a esto
no veo por qué no lo llamaríamos satisfacción sexual también.
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