Lectura de: “El problema económico del masoquismo” (1924)

Hasta aquí Freud consideraba al principio de placer como aquel que “gobierna la vida”. Sus observaciones comienzan a demostrarle que dolor y displacer pueden constituirse en un fin ó meta, con lo cual el masoquismo se torna un peligro en sí mismo.
Intentará responder cuál es la relación del principio de placer con las dos variedades de pulsión: de vida y de muerte.

En 1920 toma en concepto de Nirvana de Bárbara Low, considerándolo equivalente al de placer-displacer. Efectúa un razonamiento lógico diciendo que si fuesen iguales, todo displacer debería coincidir con una elevación y el placer con una disminución de la tensión. Así, principio de Nirvana y de Placer estarían ambos al servicio de la pulsión de muerte, conduciendo al sujeto hacia un estado de reposo absoluto.
Dirá, por el contrario, que puede haber tensiones placenteras y distenciones displacenteras, con lo cual comienza a sospechar que algún factor actúa para que no sea la caída de la tensión lo que produzca placer sino al contrario, su subida. Agregará, entonces la importancia del carácter cualitativo de la pulsión. Es decir, que problematiza el carácter económico de la pulsión ya que éste no realiza una descripción acabada de la misma.

Describe, diferenciando, al principio de Nirvana del principio de Placer:
-PRINCIPIO DE NIRVANA: no es percibido por la consciencia; expresa la pulsión de muerte, es decir, tiene carácter mudo, por esto el masoquismo no es consciente.
Es la tendencia a eliminar la excitación del aparato psíquico. La tendencia del aparato psíquico a transformar eso ajeno del origen en un signo donde no haya equívocos; es un intento de anular la diferencia, la castración.
-PRINCIPIO DE PLACER: implica un factor cualitativo, por lo cual será percibido por la consciencia. El objeto le da cualidad a la pulsión.

            Refiere que el masoquismo posee tres modos de expresarse:
1-Masoquismo erógeno: es la condición para la excitación sexual.
Está en  la base de los dos modos siguientes. Se trata para el aparato psíquico de hacer inofensiva la pulsión de muerte.
Implica que el sujeto quede ubicado como objeto. En el origen el niño es objeto del Otro primario; ocupa el lugar de objeto en el inconsciente de la madre. Esta es la marca necesaria para que devenga sujeto, de lo contrario, no hay sujeto. Es la marca que deja el lugar del origen.
Cuando la pulsión de muerte se liga al exterior queda un resto en el cuerpo que es el masoquismo erógeno.
2- Masoquismo femenino: como expresión de la naturaleza femenina debido a que se produce en el hombre e implica ser tratado como un niño. Refiere que sería mejor nombrarlo masoquismo infantil, en tanto posición de objeto respecto del Otro.
Es la fantasía de ser golpeado por el padre, la cual se interpreta como la posición femenina de ser castrado ó poseído sexualmente.
Cuando esta fantasía es racionalizada aparece un sentimiento de culpa que lleva al siguiente modo de expresión del masoquismo.
3- Masoquismo moral: como una norma de conducta.
El sufrimiento proviene de personas indiferentes ó poderes impersonales como dios ó el destino (distintas formas de nombrar al padre).
A partir de aquí, comienza a hablar de “necesidad de castigo” y no de sentimiento inconsciente de culpa, ya que éste envuelve una contradicción. Necesidad de castigo en tanto modalidad de ser objeto para el Otro anulando la pregunta, el Che Vuoi?
Recae sobre:
A) el masoquismo del yo: pide castigo del superyo ó del exterior; es inconsciente y tiene carácter mudo, debido a esto, es donde más cuesta responsabilizar al sujeto.
B) el sadismo del superyo: hiperseveridad de la consciencia moral. El yo se somete al elevado sadismo del superyó.  Es más apelable porque opera a través de las formaciones reactivas posibilitando alguna pregunta.
En los dos casos el conflicto es entre el yo y el superyó y la solución implica padecimiento. Ambos se complementan y provocan las mismas consecuencias. Sobrevienen de la “sofocación cultural de las pulsiones”.
El masoquismo moral, es definido como el testimonio  de la mezcla de pulsiones. Proviene del sector de la pulsión de muerte que fue sofocado. Este, a su vez, tiene el valor psíquico de un componente erótico por lo cual “ni aún la autodestrucción de la persona puede producirse sin satisfacción libidinosa”.
¿Se podría equiparar la “satisfacción libidinosa” con el concepto de goce propuesto por Lacan?
Entonces, se puede pensar que la gravedad de la estructura depende del “Tú eres” del origen, eso ajeno en el reconocimiento del Otro. Cuanto menor tramitación del “Tú eres”, mayor peso del masoquismo. Siempre va a estar presente en la estructura la tendencia a ubicarse como objeto del Otro.

Carla Riccono