Capítulos 12 y 13 del seminario 16.
Comenzamos
con el capítulo 13: “Del goce planteado como un absoluto”
Marcelo:
Plantear el goce como absoluto es contundente. Armé un esquema donde ubico esta
cuestión como eje.
Así
planteado surge una primer cuestión: ¿Si es un absoluto, es un “en menos”? ¿Es
un querer recuperar o es un absoluto?
Dice: “Sabemos que; en alguna parte, en esa parte
que llamamos Inconciente, se enuncia una verdad cuya propiedad es que no
podemos saber nada de ella” (Pg. 187)
Acá ya
empieza un contrapunto entre saber y verdad.
Claris: Eso
mismo constituye un saber.
Hernán: Un
saber sobre el no saber.
Marcelo:
Les cuento lo que puse en el esquema. Acá tenemos un organismo viviente anterior al ingreso al
universo significante y al atravesar esta barrera de significantes, que Lacan
lo va a poner como el “Uno” y que es toda la problemática del sujeto el
encontrarse con el “Uno”, con la función del “Uno”. Al atravesar esta barrera se pasa del signo “animal”, del
signo “instintivo” al significante. Al atravesar esta barrera lo que se produce
en el sujeto es una división. Lo que va a estar del lado del yo o del
“yo-fantasma” y lo que es el “eso goza”. Se abren estas dos cuestiones. Toda la
problemática del sujeto es que está dividido entre el “eso goza” que es
acéfalo, que va más allá del uno, que uno no lo puede dominar, y la ilusión de
dominio del yo.
Todo el
recorrido de un análisis implica un recorrido de cómo se puede llegar a un
feliz desenlace, porque esto implica un sufrimiento. Porque el “eso goza” está
en relación a un sufrimiento.
Entonces,
de este lado, anterior al atravesamiento del mundo simbólico tendría que “hay
acto sexual”, que hay “macho-hembra”. Al atravesar de este lado vamos a tener
que del lado del “eso goza”, dónde esto ya se perdía, una satisfacción parcial.
Vamos a tener valores discontinuos, ya no vamos a tener “macho-hembra” sino que
cada quien va a hacer una elección de un objeto sexual insatisfactorio.
Del lado
del “no hay” vamos a tener estos valores discretos de la elección de objeto y
la satisfacción parcial, que estaría representado respecto al sexo por el no
hay “La mujer”, y en cuanto a la satisfacción “no hay satisfacción plena”.
Lo que
marca la verdad es esta división: no hay un saber absoluto sobre el goce. La
verdad es una verdad sobre eso: no hay un saber completo sobre cómo orientarse
en el campo sexual: “1-a”.
Y también
es una verdad mentirosa, en el punto en
que la verdad siempre está en el plano del significante. Entonces es una verdad
a “medio decir”, dice parcialmente la verdad y parcialmente miente al mismo
tiempo.
Verónica:
¿Y qué pasa con todo lo que vimos de “la verdad habla”?
Marcelo: Es
que lo que dice es que la verdad apunta a un punto de no saber y que además la verdad es una verdad a medio decir
en el punto en que se va construyendo cada vez en términos de lo que Lacan
propone como un Inconciente que trabaja solo. Es un Inconciente que interpreta.
No es el Inconciente de esas verdades que descubrió Freud, en el sentido de que
se trataría de un contenido. Sino que es un Inconciente que produce, está en
una superficie y se efectiviza allí, en acto. Y desde este punto de vista se va
construyendo cada vez una verdad, una verdad distinta en cada momento. Un
efecto de verdad. También está el efecto de la invención. Porque
si no uno debería pensar que estamos determinados por ciertas marcas
inconscientes y hay que ir a ver a cierto lugar oculto y ahí rescatar eso que
está ahí y siempre fue lo mismo.
En relación
a este goce real absoluto, está implicado el fantasma. Y la travesía de un
análisis a lo que apuntaría a atravesar el fantasma.
Sería
cortar esta relación de un sujeto que está en relación al deseo anhelando una
cosa ideal y que, en este mismo recorrido,
hay un goce en juego.
Entonces,
poder ubicar qué es eso que goza en relación a poder aislar este objeto “a” y que el deseo se encuentre en ese
punto con cierta imposibilidad del deseo
que haga que el sujeto desee en otros términos. Que ya no sufra con eso.
O sea, del encuentro con la
castración. Que el
sujeto se encuentre con esta dimensión de esta barra y que advierta que en un
punto hay un imposible, que esta fantasía de promesa de goce que implica el fantasma,
no existe. El fantasma es eso, una promesa de goce en el horizonte, y siempre
uno está detrás de eso. Como el goce siempre implica esta dimensión del
sufrimiento, un sufrimiento que esta siempre encaramado en esa fantasmática.
Daniel: Del
punto anterior (Capítulo 12) tengo algunas cosas que me parecen que tienen que
ver con lo que estás hablando.
Marcelo: Dice
Miller que Lacan va a sostener hasta sus últimos escritos el tema de la verdad,
pero que el saber cae. El tema de la verdad como verdad mentirosa. De esto que
está en la dimensión del “cada vez” que se produce ahí.
Capitulo 12. “El acontecimiento Freud”
Hernán:
Estaría bueno ubicar cuál es el acontecimiento Freud. Porque me parece que
tiene que ver con algo de lo que Marcelo ubicaba en el cuadro. En la pg. 179.
El ubica que el acontecimiento Freud tiene que ver con el paso del signo al
significante.
“Este paso es el acontecimiento Freud (…)
Supone el cuestionamiento radical de todo efecto de representación, la
desaparición de cualquier connivencia con la representación de lo que ocurre en
lo representado como tal” Pg. 179
Este es el
acontecimiento Freud y también puede ser el acontecimiento de la entrada de un
análisis, es un acontecimiento que no deja de acontecer con el comienzo de un
análisis.
Marcelo:
Sí, además lo que está en juego es la
ética que inaugura Freud con esto.
Hernán: Una
ética de la verdad y no una ética de la realidad.
Daniel: Por
eso este punto del acontecimiento Freud es la ruptura del signo. Por eso todo
el trabajo que hace en esta primer parte es de retomar lo que había trabajado
en el seminario de la ética.
Marcelo: En
la 180 dice “Era algo que también acababa
de descubrirse, era justamente la articulación significante en su forma más
elemental”
Daniel: Ahí
mismo, en la página siguiente yo marqué lo siguiente:
“En otras palabras, que una configuración de
significantes esté articulada no significa en absoluto que pueda totalizarse la
configuración entera, es decir, el universo así constituido”
Esto es muy
importante: la articulación o la
relación entre significantes no da un universo de discurso.
“Muy por el contrario, al no poder ser
situado como una de sus partes sino solamente articulado como elemento en una
referencia a otros conjuntos así articulados, este universo deja tal conjunto
fuera de su campo. Así pues es posible que no haga coincidencia entre la
aserción intuitiva de que tal elemento es parte de este universo y la
articulación formal de esta aserción (…)
Los mecanismos del inconciente definen una
estructura lógica mínima que desde hace mucho tiempo reservo con los
términos diferencia y repetición.”
Por un lado, lo único que establece la función
del significante es ser diferencia absoluta. (Esto es bien Saussureano). El significante se sostiene solamente de so
por lo que los otros difieren de él. Por otro lado los significantes funcionan en una articulación repetitiva.
(Esto ya no es Saussure). Esto permite
instituir una primera lógica cuya función son el desplazamiento y la sustitución. En
efecto, lo que el abrochamiento significante fija como referencia está
destinado, por este abrochamiento mismo, a deslizarse (la referencia está
destinada a desplazarse, la referencia es el objeto, la Bedeutung, la
denotación).
En cuanto a la otra dimensión, esta depende de
que la naturaleza del significante como abrochamiento es la de permitir la
sustitución de un significante por otro, sustitución de la que se puede esperar
efectos de sentido.”
Daniel:
Entonces el sentido ¿Qué es? Es un alejamiento brutal de toda referencia. Es la
articulación significante que no arma un universo de discurso. Se constituye esta
articulación con desplazamiento y sustitución.
Claris:
¿Por qué la referencia? Para mí la referencia
es en relación al objeto como lo real.
Daniel: “Lo que el abrochamiento significante fija
como referencia está destinado a deslizarse” Es decir que hay una pérdida
de referencia, este es el punto. Está absolutamente alejado de la referencia. Por
eso la frase que leíamos antes es que “El acontecimiento Freud” es la distancia
respecto a la representación, del mundo de la representación. El
significante es otra cosa. Ahí entramos en el mundo del sentido y, si quieren,
en el mundo del sentido y del sin-sentido.
Juan: ¿Representación
en el sentido de que hay una referencia para cada representación?
Daniel: Eso
es uno. El otro es el del signo. Por eso Lacan dice ¿qué es el significante? Es
el representante de la
no-representación. Es el representante representativo de la
falta de representación. Si lo que tenés es el representante representativo de
la falta de representación lo que has logrado es una pérdida del referente:
como significado, como referente, como objeto, como denotación.
Hernán: El
concepto de representación conserva la idea de referente en el término mismo.
El significante la pierde.
Vos podés darle todas las vueltas que quieras pero el término
“representación” no deja de tener una raíz platónica, es decir, hay algo de la
cosa en lo representado, es decir lo re-presenta, lo vuelva a presentar.
Justamente la idea de significante es que hay algo inmotivado, arbitrario en el
significante respecto al referente. Pero Lacan, si bien en este punto es
Saussureano, al llevar al extremo la idea de valor, es decir que un
significante es lo que los demás no son, es diferencia, ya va más allá que
Saussure. El significante se sostiene por ser diferencia, como rasgo
diferencial…
Daniel:
Además al ser “diferencia absoluta” dice algo del ser ¿Cuál es? El ser del significante:
es ser diferencia consigo mismo.
Hernán: Es
lo que no es.
Daniel: Eso
introduce algo que ne Saussure no está: la idea de repetición que en Lacan sí.
Y es ahí que podemos hablar del sentido me parece entonces que no hay que apresurarnos
a decir que la interpretación es del significado de algo, si bien en Freud hay
textos que van en esta dirección, hay otros, sobretodo de la interpretación de
los sueños donde decís: ¿De dónde sacó esto? De una repetición significante.
Verónica:
La monografía botánica.
Daniel: La
mujer con pico de pájaro, el sueño de Pelagia…
Entonces,
un punto interesante es la palabra
“efecto de sentido”, porque efecto de sentido es lo que Marcelo llamaba
invención. Quiere decir que recorriendo los significantes que se recorren
repetitivamente en esa sesión, si ocurriera una intervención del analista, en
términos de interpretación o de acto, provoca una lectura que es una invención
de lo que no había. No había pero había. No había porque nadie la leía, pero estaba ahí delante ¿en
qué? En la asociación.
Si nadie lo leía no estaba. Pero ahora que lo leyeron…
Verónica:
Pero con ese analista y no con otro. No es que el Inconciente interpretador
estaba ahí eterno. Es en ese momento, con ese analista.
Daniel: El
mecanismo del Inconciente no es nada si no hay nadie ahí para testimoniar que
eso ocurre.
En la Pg.
182 dice: “¿Qué hacemos nosotros entonces
al sustituir esta interpretación salvaje del Inconciente por nuestra
interpretación razonada?”
Marcelo:
Acá lo que propone Miller, en relación a este punto, que es lo que se discute
en estos días, es el tema del Inconciente real. El Inconciente real como puro
acontecimiento de eso que funciona automáticamente. Entonces, la puntuación, la
escansión o el conectar dos pensamientos
que el sujeto dice sin darse cuenta, lo que hace es disparar todo un segundo
momento respecto a ese inconciente real que es esta interpretación razonada.
Hay un inconciente real que tiene que ver simplemente con el puro
acontecimiento de ese significante que surgió así, sin sentido. Ayer una
paciente en vez de decir “estoy en stand by” dijo “estoy en by pass”, que tiene
que ver con los problemas de corazón del marido y que ella no puede dormir
escuchando si respira o no.
Ese “by
pass” no tiene que ver con algo razonado sino que después cuando se le señala
algo de esto ella puede empezar a conectar y hacer una elucubración de saber.
Daniel:
Sigue en la pg. 182: “Al respecto basta
invocar la práctica de cada uno de los que son analistas. En cuanto a los
otros, relean desde esta perspectiva los sueños citados en la traumdeutung y
percibirán que en esta interpretación razonada sólo se trata de una frase
reconstruida y de percibir el punto de falla donde, como frase, y de ninguno modo como sentido, esta deja ver
lo que anda mal. Y lo que anda mal es el deseo.”
O sea que
la interpretación razonada ¿Qué es? Es una frase reconstituida… ¿a dónde apunta
el analista? Adonde falla el razonamiento de la interpretación salvaje. La
interpretación salvaje no puede más que interpretar, pero hay un punto de
falla. Ese punto de falla tiene que ver con la angustia y con el deseo.
Marcelo: en
la pg. 183: “Luego, cuando
interpretamos un sueño, lo que nos guía
no es únicamente qué quiere decir, tampoco ¿qué quiere para decir eso?, sino
¿Qué es lo que, al decir eso, quiere?”
“¿Qué quiere decir eso?”: Sería la interpretación a nivel del
sentido.
“¿Qué quiere para decir eso?”: Sería la
pregunta por la enunciación.
“¿Qué es lo que, al decir eso, quiere?”:
Sería “eso quiere gozar”, es decir, apunta a cuál es el goce en juego. A lo que
está apuntando acá es que siempre hay un “eso goza”, y sí, hay un absoluto, un
hay, a diferencia del “no hay” es que hay algo que goza.
Daniel: No
estoy de acuerdo. La falla es lo que anda mal, lo que anda mal es el deseo, no
habla del goce.
Marcelo:
Pero en la clase siguiente se la pasa hablando del goce.
Daniel: Sí,
pero hay que ver en qué términos. Acá lo que está planteando es que lo que anda
mal es el deseo y que es eso lo que se interpreta. No se trata del sentido sino
de lo que falla en el sentido.
En la pg.
181 dice “Hay en alguna parte una verdad
que no se sabe, y es lo que se articula a nivel del inconciente. Allí debemos
encontrar la verdad sobre el saber” ¿cuál es la verdad sobre el saber? Esta
es la pregunta que atraviesa el texto: La falla en lo que se dice.
En la
pg.186: “No los dejo en el nivel de un
puro y simple enigma, puesto que introduje el saber con el término “a”. Es
decir que toda manipulación posible de la función del saber debe efectivamente
sostenerse en la articulación ya delimitada lo suficiente del objeto a (…) En
las próximas reuniones debemos considerar de qué modo el saber como saber perdido
está en el origen de lo que surge como deseo e toda articulación posible del
discurso”
Marcelo: Ya
introdujo algo de otro orden ahí. Entonces no es puramente deslizamiento
significante, hay algo que tiene otra consistencia.
Daniel:
¿Cuál?
Marcelo:
Real. Acá el objeto es real.
Daniel:
Todavía no.
Juan:
Pensaba en lo que decíamos de lo que anda mal, de lo que no entra por el lado
del sentido y efectivamente en la clase próxima toma lo de la relación
sexual dice que el psicoanálisis no es
una sexología en el sentido de que no se sabe nada sobre la sexualidad, sino
solo en el punto de prohibición sobre la sexualidad, nuevamente lo que no
anda o lo que anda mal…
Marcelo:
Sí, pero lo que anda mal tiene un correlato, sino todo lo que vamos a decir es
en términos de “no es esto” y no hay la posibilidad de decir “es esto”.
Juan: Hay
definiciones que van por la negativa.
Marcelo: Y
hay otras que van por la positiva.
Juan: el
problema es que en referencia al goce lo que siempre vemos es que se define por
la negativa.
Hernán:
Decir que el goce es un absoluto es una definición por la negativa aunque
parezca que es por la
positiva. Porque ab-soluto significa “sin relación”. Es una
definición en cuyo centro hay una negatividad afirmada respecto al goce.
Daniel:
¿Dónde dice eso (el goce como absoluto)?
Los desafío a encontrarlo…
Verónica:
Con respecto a lo que trastabilla, lo que no anda, en la tercera una definición
que da Lacan de lo real es: todo lo que trastabilla, todo lo que no anda…
Hernán: En
la Pg. 195: “El goce es aquí lo absoluto,
es lo real, y tal como lo definí, es lo que vuelve siempre al mismo lugar”
Daniel:
Pero tengo una mala noticia para vos ¿Cómo leerlo? Entonces salteamos y
seguimos leyendo: “Si lo sabemos, es
debido a la mujer. Este
goce es tal que en el origen solo la histérica lo pone en orden lógicamente.
Ella es en efecto quien lo plantea como un absoluto. Y así revela la estructura
lógica de la función del goce. Porque si ella lo plantea de este modo, razón
por lo cual es una verdadera teórica, es a costa suya. Justamente la histérica
es rechazada por plantear el goce como un absoluto, por no poder responder más
que desde ese ángulo de un deseo insatisfecho respecto de ella misma”
No es Lacan
quien dice que el goce es un absoluto, es la histérica y no es que esté equivocada
cuando lo dice, revela la
estructura. O sea que ojo cuando abren la boca, para no
quedar como una histérica…
Hernán:
Para mí sería un avance…
Daniel:
Cada vez que una histérica denuncia el deseo como insatisfecho lo que está
diciendo es que debería haber un goce absoluto, y que eso que acaba de recibir
o que recibiría no es lo que ella espera, porque en algún lugar hay otro
absoluto que le podría dar el objeto…
Claris:
Sostener un padre
Daniel:
Sostener un padre que goza.
Marcelo: A
la satisfacción de la privación se la puede llamar goce también.
Daniel: Sí,
pero porque la histeria lo está pensando en algún lugar como un absoluto. “Ellas (las histéricas) estaban en el punto justo donde la
incidencia de una palabra podía evidenciar ese hueco que es la consecuencia de
que el goce desempeña la función de estar fuera de los límites del juego”
Pg.195
Entonces “ese hueco que es la consecuencia de que el
goce desempeña la función de estar fuera de los límites del juego” ¿Por
qué? Porque todo el accionar de la histeria, en términos de satisfacción en la
insatisfacción, y ese es el deseo insatisfecho en la histeria, es la apuesta
neurótica a que hay un goce absoluto. Yo no entiendo por qué nosotros
deberíamos apostar a que hay un goce
absoluto. Lo que tenemos para decir es: “hay plus de gozar”. Decir que hay un
goce absoluto es decir que hay alguien que goza, el padre de la horda…
Volvamos al
principio del capítulo 13 en la pg. 187. “¿Qué
es el inconciente? Esa parte que llamamos inconciente, se enuncia una verdad
cuya propiedad es que no podemos saber nada de ella: este hecho mismo
constituye un saber”
Entonces
¿Qué es el saber? Primero es la disyunción entre el saber y la verdad. El saber no puede
saber nada de la verdad, pero hay un saber que sabe que no puede saber nada de la verdad. Es como si
dijéramos ¿A qué nos podemos acercar? A
un saber que sepa que no puede saber de la verdad. Porque la
verdad lo que dice es que hay una falla en el saber. ¿Qué es la verdad cuando
habla (“Yo la verdad hablo”)? Que hay una falla en el saber.
Marcelo: Es
la verdad de la castración.
Daniel:
Exactamente, lo que anda mal es el deseo, es decir la castración.
Lacan hace
un juego, una proporción entre la verdad y el saber. Pero él pone: “Yo escribiría entonces que saber sobre la función
de verdad menos saber deber darnos la verdad sobre el saber”.
Está
jugando con la palabra “sobre”.
La verdad
sobre el saber (a la derecha de la proporción) es que no hay saber sobre la
verdad. ¿Cómo describe que no hay saber sobre la verdad? A la izquierda pone
“saber” arriba y “verdad (menos) saber” abajo. Le restó la verdad al saber. No
pueden coincidir en conjunción.
Marcelo: No hay un saber sobre la verdad toda. Es una verdad
sobre la castración.
Daniel: ¿Conocen a Simón Kargieman[1]?
Escribió: “Una palabra cuando dice habla
de tu vida, habla de mi vida, habla de la vida de todos. Una palabra cuando
dice habla de la vida en una palabra”
Dice William Blake: “Aquel
que desea pero que no obra, engendra peste”. “La prudencia es una vieja y rica solterona cortejada por la incapacidad”
Juan: Son
de “Proverbios del infierno”
Daniel:
Este otro es de Idea Vilariño[2]
YONo sé quien soy.
Mi nombre
ya no me dice nada.
No sé qué estoy haciendo.
Nada tiene que ver ya más
con nada.
Tampoco yo
tengo que ver con nada. Digo yo
por decirlo de algún modo.
Marcelo: En
la pg. 190 “Después de todo, hay un saber
del psicoanálisis. Por mítica que sea su fórmula, él descubrió algo. Descubrió
lo que en otros registros se llama medios de producción -¿De qué? De una
satisfacción. Descubrió que había algo articulable y articulado, algo que
destaqué que denuncia que no podía literalmente concebirse más que como
montajes, algo que llama las pulsiones.
Esto sólo tiene sentido en la medida en que,
llegado el caso son satisfactorias”.
Entonces
está diciendo que hay una
satisfacción pulsional: hay, no lo
dice en negativo.
Juan: Es
raro igual, porque de la pulsión dice en algún lugar que es mítica. No hay que
tomarla como existente.
Marcelo: Es
un supuesto, claro. Pero lo va materializando.
Juan:
Fíjense en la página 194: “Como el propio
Freud escribió, la pulsión es sin duda mitológica. Pero no lo es la suposición
de que un sujeto se satisface en ella. Ahora bien, esto no es pensable si no se
implica ya en la pulsión cierto saber de su carácter de sustituto sexual.”
Daniel: La
cuestión abierta es qué quiere decir satisfacción. Entonces, las pulsiones son
montajes, ya lo dijo en el seminario 11. Hay una satisfacción en juego ¿Qué es
esa satisfacción? No dice qué es.
¿Por qué
desmontamos el montaje que la gente arma? Porque se queja del montaje.
Marcelo:
Entonces “saber hacer ahí” implica un modo mejor de vivir, sin penar tanto.
Daniel: En
la pg. 190: “(…) es para decir que algo
se satisface allí que evidentemente solo se puede designar como lo que está
debajo, un sujeto, un hipokeimenon,
sea cual fuere la división que necesariamente debe resultar para él de allí,
debido a que en ese lugar solo es el sujeto de un instrumento en
funcionamiento, de un organon”
Lo que
quiero cuestionar es que haya un sujeto de esa satisfacción. Como él lo dice no
parece acéfalo, por eso plantea la división. Si hay un sujeto que se satisface
estaría mal la definición de sujeto acéfalo. ¿Es el sujeto el que se satisface
con la pulsión? No. Es una división la del sujeto que se pone en juego en la
satisfacción de la pulsión.
Marcelo:
Hay algo que se satisface en esa división.
[1] Simón Kargieman. Nació
en 1926.Publicó alrededor de 20 libros, algunos de ellos son: Tiempo de lágrima
Cerrada, Niño del Asombro, Antipoemas, Su Nombre es la Hierba, 27 Poemas,
Antipoema 14, El Círculo Inmóvil, América y Otros poemas, Acto de Fe, Ella y el
Amor, La Palabra
Decisiva , Así Hablé con Zarathustra, Un Instante el Infinito,
Diálogos con Vincent Van Gogh, Memorias del Destierro. Dirigió dos revistas
literarias: Empresa Poética y Poesía 2000 y coordinó un taller literario por 10
años. Fue amigo de Alejandra Pizarnik y su casa de Belgrano fue centro de
reunión de poetas. Luego de vivir en un asilo de ancianos en Ituzaingó,
falleció el 14 de mayo de 2007.
[2] Idea Vilariño (Montevideo,
18 de agosto
de 1920
- idem,28 de abril
de 2009)
poeta,
ensayista
y crítica literaria uruguaya
perteneciente al grupo de escritores denominado Generación del 45. Dentro de sus facetas menos
conocidas se encuentran la de traductora, compositora y docente
Nació en una familia de clase media y culta, en la que
estaban presentes música y literatura. Su padre, Leandro Vilariño (1892-1944)
fue un poeta conocido. Al igual que sus hermanos Numen,
Poema, Azul y Alma, estudió música. Su madre conocía muy bien la literatura
europea.
Como educadora en ejercicio, fue Profesora de
Literatura de Enseñanza Secundaria desde 1952 hasta el golpe de
estado en 1973.
Luego de restaurado el sistema democrático, obtuvo la Cátedra de Literatura
Uruguaya en la Facultad de
Humanidades y Ciencias de la Educación de la Universidad de la República.
Escribió desde muy joven; y sus primeros poemas ya
maduros fueron concebidos entre los 17 y los 21 años. Su primera obra poética,
La suplicante, fue editada en 1945 sólo con su nombre. En años subsiguientes sería
reconocida internacionalmente y premiada con distintos galardones. Sus poemas
están marcados por una experiencia íntima, intensa y angustiosa, muy coherente
siempre.
Integró la generación de escritores de diversa índole
que surgieron artísticamente desde 1945 a 1950 que fue llamada Generación del 45. En ella también pueden ubicarse
también Juan Carlos Onetti, Mario
Benedetti, Sarandy Cabrera, Carlos Martínez Moreno, Ángel Rama,
Carlos Real de Azúa, Carlos Maggi,
Alfredo Gravina, Mario Arregui, Amanda
Berenguer, Humberto Megget, Emir Rodríguez Monegal, Gladys Castelvecchi y José Pedro Díaz entre otros.
Participó en numerosas apuestas poéticas. Estuvo
concretamente entre los fundadores de la revista Clinamen,
y Número,
de peso entre 1945-1955 (por lo que conoció a Juan Ramón Jiménez); y se encontró entre los
colaboradores de otras publicaciones como Marcha, La Opinión, Brecha, Asir, y Texto crítico.
Sus traducciones también han sido objeto de
reconocimiento, llegando algunas de ellas (como las de Shakespeare)
a ser representadas en teatros de Montevideo.
En 1997, accede a ser entrevistada por Rosario Peyrou y Pablo
Rocca, fruto de la cual nace el documental Idea, con dirección de Mario Jacob y
estrenada en mayo de 1998.3
Su obra ha sido traducida a varios idiomas, como el
italiano, alemán y portugués.
Como compositora, se pueden mencionar cuatro canciones
emblemáticas pertenecientes a la música popular uruguaya: "A una
paloma" (musicalizada por Daniel
Viglietti), "La canción y el poema" (musicalizada por Alfredo
Zitarrosa), "Los orientales" y "Ya me voy pa la
guerrilla" (musicalizadas por Los
Olimareños).
Fallece en Montevideo el 28 de abril de 2009 al no
superar la cirugía a la que fue sujeta debido una oclusión
intestinal y arterial.